Desde comienzos de 2025, el peso mexicano ha mostrado una robustez sorprendente. Contra la mayoría de los pronósticos, se ha mantenido por debajo de los 18.80 pesos por dólar durante buena parte del año. Esta apreciación en el valor de la moneda nacional ha capturado la atención tanto de inversionistas como de especialistas, especialmente si se considera que ocurre en un entorno nacional lleno de cambios y un contexto internacional incierto, marcado por tensiones geopolíticas, presiones sobre las tasas de interés y volatilidad comercial.
Pero este fenómeno no puede entenderse únicamente desde una perspectiva local, ya que existe un factor más amplio, incluso sistémico, que está redefiniendo el tablero global: la creciente debilidad del dólar estadounidense.
El índice DXY ha caído cerca de 11 % este año, su peor descenso semestral desde 1971. En una economía que aún gira en torno al dólar, este debilitamiento va más allá de la competitividad de EU.
Tres factores lo explican: el ajuste anticipado de la Reserva Federal, la estrategia del gobierno de EU para debilitar el dólar y el manejo cuestionado de los riesgos fiscales y políticos.
El peso se fortalece por comparación. México ofrece tasas reales positivas y mantiene estabilidad macroeconómica pese a la coyuntura política, con inflación moderada, superávit estable y señales de disciplina fiscal.
La fortaleza del peso no se explica solo por disciplina local, sino por un reacomodo global: inversionistas están dejando el dólar y migrando a monedas más rentables y estables.
El reto para México no es mantener irresponsablemente un peso fuerte de manera artificial, sino aprovechar este momento para consolidar su credibilidad fiscal, reforzar su institucionalidad monetaria y canalizar los beneficios de la apreciación hacia la muy necesaria inversión productiva.
Si se actúa con visión estratégica, la actual bonanza cambiaria podría ser el punto de partida de un ciclo de crecimiento fundamentado en bases sólidas. Pero si esta apreciación y fortaleza se malinterpreta como un triunfo definitivo adjudicado a decisiones políticas internas, esto podría convertirse en el preludio de un nuevo ajuste doloroso que nos vuelva a ubicar abruptamente en la realidad de nuestra economía nacional. Y en eso, los mercados suelen ser implacables.
Jorge O. Moreno es Doctor y Maestro en Economía por la Universidad de Chicago. Actualmente es Profesor e Investigador de la Facultad de Economía de la UANL. jorge.o.moreno@gmail.com
