19 abril, 2026
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Opinión

Jorge Moreno: Con el Mundial a la vuelta de la esquina

Por Jorge Moreno

El anuncio de que Nuevo León será sede de varios partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 representa un acontecimiento sin precedentes para la economía regional. Por su alcance global, la concentración de visitantes y la atención internacional que atraerá, la magnitud del evento crea un marco de evaluación económica que exige distinguir entre efectos anticipados, mecanismos de transmisión y posibles limitaciones o riesgos estructurales.

Desde la perspectiva de la oferta y la demanda agregadas, el impacto positivo más inmediato se concentrará en un aumento transitorio del gasto turístico. Las estimaciones preliminares sugieren una derrama significativa en el consumo local, en particular en los sectores de alojamiento, gastronomía, transporte y entretenimiento, derivada de la afluencia simultánea de visitantes nacionales e internacionales. Según proyecciones recientes, si cada visitante gasta en promedio alrededor de 800 dólares por día y se prevé un aforo potencial de un millón de visitantes para los partidos programados en Monterrey, la demanda agregada local podría incrementarse en cientos de millones de dólares durante la vigencia del torneo.

Más allá de este efecto transitorio, existe potencial para impulsar la inversión privada en capital físico y tecnológico, siempre que se materialicen mejoras en infraestructura urbana y logística. Esto incluye desde la modernización de los sistemas de transporte hasta la expansión de capacidades hoteleras y digitales.

No obstante, los beneficios no son automáticos ni exentos de riesgos. Parte de la literatura económica sobre grandes eventos deportivos enfatiza que muchos de los efectos positivos se concentran en el corto plazo, con retornos decrecientes si no se acompañan de políticas públicas orientadas a la productividad. Sin un marco institucional que promueva la competitividad y la inclusión de micro, pequeñas y medianas empresas, existe el riesgo de que gran parte de la derrama económica se concentre en unos pocos actores con capacidad instalada para captar la demanda emergente. La experiencia reciente de otros eventos similares demuestra que, sin ese enfoque integral y coordinado, los efectos pueden ser efímeros y concentrados.

En síntesis, el Mundial de Fútbol 2026 presenta a Nuevo León una ventana de oportunidad única, pero también un desafío: convertir el auge temporal en un legado duradero de productividad y bienestar, más allá del entusiasmo deportivo de corto plazo que este evento conlleva.

Jorge O. Moreno es Doctor y Maestro en Economía por la Universidad de Chicago. Actualmente es Profesor e Investigador de la Facultad de Economía de la UANL. jorge.o.moreno@gmail.com