Por Hugo González
Últimamente se han escuchado y publicado noticias que, para su servidor, resultan muy preocupantes en diversos frentes. Les platico: los productos que consumimos y que estamos acostumbrados a comprar en los supermercados son trasladados por vehículos de carga de diferentes dimensiones. ¿Se preguntarán qué tiene eso de relevante? Pues resulta que varios transportistas se reunieron en la entidad para advertir sobre las adversidades de circular por la ciudad. Esto podría derivar en que, en cualquier momento, se detengan las unidades y se genere un tremendo desabasto de artículos y servicios.
Cada vez este gremio del transporte está más presionado. Prueba de ello es la falta de homologación de reglamentos para circular en diversos municipios. La restricción de horarios y de vialidades es muestra de lo que sufren día con día. En las carreteras, además, enfrentan extorsiones y robos constantes, sin mencionar el costo excesivo del servicio de grúas. Este cóctel de adversidades está provocando que las líneas de transporte consideren cerrar y dejar de dar servicio.
Todo lo anterior también genera un incremento en el costo del transporte, que finalmente pagamos nosotros como usuarios finales. Creo que debemos ser más empáticos con los transportistas, apoyarlos realmente y, de la mano con clientes y autoridades municipales, desarrollar una agenda para homologar reglamentos de circulación y evitar retrasos en la entrega de productos y costos elevados.
Por otro lado, está la escasez de operadores. Hoy en día este trabajo no resulta tan atractivo debido a todas las aristas mencionadas.
Hugo González es vicepresidente de la Organización Mundial de Ciudades y Plataformas Logísticas. Cuenta con una maestría logística internacional por el ENAE Business School y un Doctor Honoris Causa por Instituto Mexicano de Lideres en Excelencia.
