Por Paulo Cuéllar
La estructura vertical y personalista del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) enfrenta su mayor prueba. Expertos y reportes de inteligencia señalan una disputa interna por el mando entre figuras como Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán “El Sapo”, considerado segundo al mando, Audias Flores Silva “El Jardinero”, Ricardo Ruiz “RR2” y “El 03”.
El CJNG opera bajo un modelo de células semiautónomas, aunque hasta ahora el control era férreamente piramidal. Las decisiones sobre alianzas internacionales, el manejo de precursores químicos de Asia y la guerra contra otros cárteles emanaban directamente de Nemesio Oseguera y su círculo familiar-financiero “Los Cuinis”, responsables también de las finanzas y el lavado de dinero mediante empresas fachada.
A diferencia del Cártel de Sinaloa, que funciona como federación, el CJNG otorga permisos a jefes de plaza locales para operar bajo sus siglas, utilizando logotipos y uniformes tácticos para proyectar una imagen de ejército unificado. Estas células suelen autofinanciarse mediante narcomenudeo, extorsión o robo de combustible, pagando una cuota al mando central. El modelo permitió una expansión rápida en todo México, incluido Nuevo León, ya que el centro proveía armas y entrenamiento especializado a cambio de lealtad absoluta.
LA FRAGMENTACIÓN
Sin el liderazgo de Oseguera, las células podrían fragmentarse o ser absorbidas por rivales como la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa, quienes tras la muerte del “Mencho” podrían romper cualquier entendimiento previo e iniciar una guerra abierta por el control de las rutas de fentanilo y drogas sintéticas.
En el noreste, el CJNG enfrenta organizaciones con fuerte arraigo local: el Cártel del Noreste (CDN), rival directo en Nuevo León por el control de la aduana de Laredo y el cobro de piso en zonas industriales; el Cártel del Golfo (CDG), competidor por puertos y rutas fronterizas en Tamaulipas y su conexión con NL, pese a alianzas temporales; y el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL), debilitado pero fortalecido en 2026 al sumar pequeñas células para resistir la expansión del CJNG en huachicol y extorsión.
En el centro y sur, los adversarios son La Familia Michoacana (LFM), que disputa la Tierra Caliente en Guerrero y Estado de México, con ataques recientes mediante drones artillados, y la Unión Tepito junto con Fuerza Antiunión, competidores locales en Ciudad de México y Estado de México.
EL GOLPE DE SHEINBAUM
El operativo en Tapalpa, Jalisco, fue ejecutado por fuerzas especiales mexicanas con apoyo de inteligencia de EU, confirmando la cooperación bilateral. Washington celebró el abatimiento como un “gran acontecimiento” para la región. La caída del líder ocurre en un momento crítico de presión por parte de la administración de Donald Trump, que ha designado a los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras y amenazado con acciones militares directas. El golpe permite a la presidenta Claudia Sheinbaum mostrar resultados contundentes en la lucha contra el narcotráfico, reduciendo, al menos temporalmente, la narrativa estadounidense de un “Estado fallido”.
Para EU, el CJNG era el principal responsable de la crisis de sobredosis por fentanilo y metanfetaminas. El futuro dependerá de si la muerte del Mencho desarticula las rutas de tráfico o, por el contrario, provoca una fragmentación que dificulte el control de precursores químicos. La respuesta violenta del cártel, con narcobloqueos y ataques, llevó al Departamento de Estado de EU a emitir alertas de seguridad urgentes para ciudadanos en Jalisco, Nuevo León, Michoacán y Tamaulipas. La seguridad de turistas y residentes extranjeros será un termómetro de la estabilidad en los próximos meses.
Aunque la captura es un éxito compartido, el contexto general sigue siendo tenso por la guerra comercial iniciada en 2025 y los aranceles previstos para marzo de 2026. EU podría usar este logro en seguridad como moneda de cambio para endurecer controles fronterizos y migratorios, a cambio de moderar represalias económicas.
