5 junio, 2026
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Opinión

Mayela González: Viviendas y envejecimiento

Por Mayela González

La mayoría de las viviendas actuales no están diseñadas para el envejecimiento, lo que representa una crisis emergente en México y otros países.

¿Qué pasa con las viviendas? Se construyen pensando en adultos jóvenes, no en personas con limitaciones físicas. No cuentan con accesibilidad desde el inicio (ejemplo: escaleras muy inclinadas, escalones cortos, puertas angostas, baños pequeños donde un andador ni siquiera podría entrar).

Sólo el 20% de las viviendas están preparadas; las más antiguas parecen mejor adaptadas. Más de 1 de cada 3 edificios no es fácilmente accesible. En México, 1 de cada 4 personas mayores vive en rezago habitacional: sin servicios básicos, con materiales precarios y sin accesibilidad adecuada.

Las principales fallas de las viviendas actuales son:

  • Barreras arquitectónicas: escaleras sin barandales ni elevador, pisos resbalosos, baños sin adaptaciones, puertas estrechas. Las caídas provocan 30% de muertes en mayores.
  • Funcionalidad: iluminación deficiente, escasa ventilación, interruptores inaccesibles.
  • Ubicación: viviendas alejadas de hospitales, traslados superiores a una hora.
  • Económicas: créditos inaccesibles, pensiones insuficientes para adaptar vivienda, dificultad para mudarse.
  • Sociales: envejecimiento en soledad, pérdida de límites por nuevas construcciones que generan encierro.

¿Por qué es un problema crítico? Porque el crecimiento poblacional está invertido: pronto habrá más personas mayores que jóvenes. Esto implica más enfermedades crónicas, viviendas no adaptadas y, en consecuencia, mayor dependencia, más caídas, más hospitalizaciones y peor calidad de vida.

¿Cómo debería ser una vivienda adecuada? Según el INAPAM: sin escalones o con rampas, baños amplios y seguros, pasillos anchos, buena iluminación, cercanía a servicios de salud y capacidad de adaptarse con el tiempo.

El problema no es la edad, sino el entorno en el que se envejece.