17 abril, 2026
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Opinión

Ludivina Villanueva: Aire respirable en la era del mundial

Por Ludivina Villanueva

Nuevos proyectos, estadios, inversión y un discurso constante de modernidad marcan el ritmo de la ciudad. Sin embargo, hay algo que no aparece en las imágenes de los proyectos ni en las presentaciones oficiales: el aire que respiramos. Ese no se puede disimular con pantallas, eslóganes ni campañas bien diseñadas.

El polvo, los terrenos sin cubrir y las obras sin control no son mala suerte ni hechos aislados, son cosas que se permiten. Lotes abandonados, trabajos que levantan tierra y camiones sin lona forman parte de la escena cotidiana. No se trata de un gran desastre que ocurra de golpe, sino de algo más silencioso: pequeñas omisiones diarias que, sumadas, llenan los pulmones de la ciudad.

Queremos ser una ciudad moderna, pero al mismo tiempo nos hemos acostumbrado a vivir con aire de mala calidad. Respirar así se volvió parte de la rutina, y cuando algo se vuelve rutina deja de preocupar. Ahí está el verdadero problema: lo que se normaliza deja de cuestionarse.

Durante años, la calidad del aire se trató como un tema técnico menor, cuando en realidad está directamente ligada a la salud y a la forma en que habitamos la ciudad. Las partículas no distinguen colonias, edades ni niveles socioeconómicos. Tampoco hacen excepciones por eventos internacionales o momentos de celebración.

El Mundial no solo implica estadios llenos y hoteles ocupados. Exige coherencia. Obliga a preguntarnos qué ciudad queremos mostrar al mundo y, más importante aún, qué ciudad estamos dispuestos a habitar. La pregunta es sencilla y necesaria: ¿queremos que el Mundial nos encuentre con aire respirable o solo con una buena historia bien contada?

Reforestar ayuda. Ordenar el tráfico también. Pero si seguimos dejando pasar lo básico, como la movilidad contaminante, los controles débiles y la falta de planeación, el aire seguirá siendo el gran pendiente de nuestra idea de progreso.

La modernidad no se mide por lo que se inaugura, sino por lo que se cuida. El Mundial pasará, las fotos quedarán, pero el aire seguirá acompañándonos después del último partido.

Nuevo León tiene capacidad y conocimiento. Lo que falta no es información, falta decisión. Y empezar es simple, aunque incómodo: dejar de normalizar lo que nos está enfermando.

Ludivina Villanueva Alvizo es Perito Ambiental, Químico Farmacéutico Biólogo, licenciada en Derecho por la UANL y directora de Grupo DIECSA. ludivina@diecsa.com.mx