Por David Taboada
México se encuentra en una encrucijada digital: o lideramos nuestra resiliencia o seguimos siendo presa fácil de una ciberdelincuencia potenciada por IA. La realidad de 2025 es que los ataques ya no parecen fraudes; son comunicaciones legales perfectas, voces clonadas y videos deepfake que vulneran la confianza ciudadana y empresarial.
Mientras regiones como el Báltico operan bajo misiones nacionales coordinadas, nosotros seguimos ofreciendo flancos vulnerables por falta de una estrategia integral.
Para políticos y empresarios, el mensaje es idéntico: la ciberseguridad es fundamento del crecimiento económico y la estabilidad democrática. No podemos permitir que la ingeniería social y la falta de visibilidad en proveedores críticos sigan costando millones en pérdidas operativas y reputacionales.
La lección de naciones exitosas, como Lituania, es la colaboración radical: integrar academia, industria y gobierno para crear soluciones de defensa activa que neutralicen amenazas antes de que se materialicen.
En Monterrey, donde el pragmatismo y la visión de futuro mandan, podemos encabezar este cambio. Elevar la ciberseguridad no es un gasto de TI, es cobertura de riesgo necesaria para ejercer soberanía y habilitar la competitividad global.
Es imperativo no ofrecer flancos débiles. La pregunta para los tomadores de decisión no es si serán atacados, sino qué tan robusta es la alianza que los protege. La acción coordinada es indispensable en nuestra estrategia de defensa.
David Taboada es presidente del Consejo de Seguridad de la Información y Ciberseguridad, A.C. consejosi.org, director general en Código Verde, y Fundador del Artificial Intelligence Roundtable (AIR) airoundtable.io.
