14 mayo, 2026
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Opinión

Gerardo Garza: Sanar al niño interior

Por Gerardo Garza Almazán

María tenía 36 años y un trabajo exitoso. Sin embargo, cada vez que su jefe corregía algo de su trabajo, sentía un nudo en el estómago y una angustia difícil de explicar. Una tarde, después de recibir un comentario sin importancia en una reunión, salió al estacionamiento con lágrimas en los ojos. “No soy suficiente”, pensó.

En terapia comenzó a recordar algo olvidado: cuando era niña, solo quería escuchar de su padre una frase simple: “Lo hiciste bien, hija. Te amo”.

Cuando María comprendió que su obstrucción no era solo del presente, algo cambió. Por primera vez empezó a hablarse con el amor que nunca recibió. Ese fue el inicio de su proceso de sanación.

CUANDO EL PASADO SIGUE HABLANDO

En psicología, el “niño interior” es una metáfora que describe la parte emocional formada durante la infancia. En esos primeros años aprendemos cómo relacionarnos, cómo manejar el afecto, el rechazo y la seguridad emocional. Cuando algunas experiencias no se procesan adecuadamente, pueden permanecer activas en la vida adulta. Esto no significa que haya algo mal en nosotros, sino que algunas necesidades emocionales quedaron sin resolver.

Si actualmente atraviesas baja autoestima, dificultad con tus emociones, miedo a ser abandonado o rechazado, perfeccionismo extremo o relaciones interpersonales conflictivas, es posible que tu niño interior, independientemente de la edad o el sexo, necesite ayuda.

CUANDO EL CUERPO TAMBIÉN ENVÍA SEÑALES

Muchas enfermedades crónicas o después de cirugías pueden activar emociones antiguas relacionadas con miedo, vulnerabilidad o abandono. Por ello, en ocasiones funcionan como alertas que invitan a revisar y sanar al niño interior con mayor urgencia.

IMPACTO EN LA VIDA ADULTA

  • Cuando estas heridas no se trabajan de manera apropiada, pueden influir en tres áreas importantes:
  • Salud: estrés constante, ansiedad o dificultades para descansar.
  • Pareja: miedo al abandono, celos, dependencia emocional o conflictos frecuentes.

EJERCICIOS PARA SANAR AL NIÑO INTERIOR
Escribir una carta a tu versión infantil y decirle lo que necesita escuchar; identificar cuáles son los detonantes de tus reacciones intensas y preguntarte si están relacionadas con situaciones del pasado; sustituir la autocrítica por frases más compasivas como “Estoy aprendiendo” o “Mi valor no depende de la perfección”; e imaginar a tu niño interior y decirle palabras de cuidado, amor y comprensión son algunas maneras de empezar a sanar.

Sanar al niño interior no significa quedarse atrapado en el pasado, sino comprenderlo para vivir el presente con mayor libertad emocional.

Cuando las personas comienzan a reconocer las señales internas que desde hace tiempo piden atención, algo empieza a cambiar. En ese momento de conciencia surge la posibilidad de permitirse hablar con alguien que pueda acompañar ese proceso y convertirlo en el inicio de una transformación emocional profunda.

Lic. Gerardo Garza A. / Psicólogo Terapia Breve Sistémica / Cel. 81 18 00 46 86