Por Staff
Zinc Nacional aseguró que sus operaciones cumplen con la normatividad ambiental vigente, en respuesta a la clausura total temporal impuesta por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) el pasado 10 de julio. Según la empresa, sus mediciones ambientales están avaladas por laboratorios acreditados ante la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), y reflejan niveles de emisiones dentro de los límites permitidos.
De acuerdo con su monitoreo en 2023, el promedio de partículas suspendidas fue de 12 miligramos por metro cúbico, muy por debajo del límite de 200 miligramos. Los niveles de PM10 y PM2.5 también se mantuvieron dentro de la norma, con valores que oscilaron entre 29 y 51 microgramos por metro cúbico para PM10 y entre 15 y 16 para PM2.5. La empresa afirma que realiza evaluaciones constantes, incluso en colonias vecinas, en cumplimiento con estándares ambientales.
No obstante, la Profepa decidió imponer una clausura total temporal como medida precautoria, con el objetivo de frenar operaciones de la planta y evitar riesgos mayores al ambiente.
La empresa deberá presentar en un plazo de cinco días hábiles un programa de paro seguro y detallado, que incluya acciones para corregir irregularidades durante la clausura, evitar la resuspensión de partículas, instalar infraestructura para conducir emisiones, caracterizar suelos contaminados y cumplir con las medidas correctivas impuestas desde el pasado 22 de mayo.
La clausura se produce tras una serie de inspecciones. En enero de este año, una investigación periodística denunció la presencia de un “cóctel tóxico” alrededor de la planta. En respuesta, Profepa realizó una visita entre el 17 y el 24 de enero, donde se detectaron 15 equipos operando sin licencia ambiental, grandes cantidades de materias primas almacenadas sobre suelo natural, emisiones fugitivas, y casi 15 mil toneladas de óxido de zinc en super sacos expuestos al aire libre. Como medida de seguridad, se clausuraron temporalmente los equipos y un patio de más de 31 mil metros cuadrados.
Durante una verificación conjunta con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) en febrero, se encontraron niveles elevados de cadmio y plomo en el suelo, así como partículas PM2.5 en la atmósfera por encima de lo permitido.
La Profepa inició un procedimiento administrativo el 22 de mayo, que derivó en la imposición de medidas correctivas aún pendientes. La clausura reciente busca asegurar su cumplimiento integral y evitar mayores afectaciones ambientales.
“Este caso es emblemático de cómo vamos a trabajar en esta nueva Profepa… Vamos a utilizar todas las herramientas de las que disponemos para asegurar que no se contamine el medio ambiente, que no se ponga en riesgo a la población y que si esto sucede, logremos un proceso de remediación y reparación”, señaló la procuradora Mariana Boy Tamborrell.
Zinc Nacional, por su parte, reafirmó su disposición a colaborar y atender las recomendaciones de la autoridad, al tiempo que cuestionó declaraciones públicas de funcionarios estatales basadas en estudios no acreditados, señalando que solo mediante procesos técnicos serios y transparentes es posible encontrar soluciones reales.
