Letras de Poder Salud Dra. Mayela González: Microbiota intestinal y salud mental
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Dra. Mayela González: Microbiota intestinal y salud mental

La depresión es un síndrome psiquiátrico caracterizado por pensamiento lento, estado de ánimo deprimido y reducción de la actividad volitiva, acompañado de tendencias suicidas y somatización. No solo incrementa el sufrimiento emocional, también se asocia con complicaciones como síndrome de intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, cardiopatías, hipercolesterolemia, obesidad, diabetes mellitus y Alzheimer.

La evidencia muestra un vínculo estrecho entre intestino y cerebro. La microbiota intestinal participa en la regulación del desarrollo cerebral, la ansiedad, la depresión y la función cognitiva. Esta relación se establece mediante vías inmunes, neuroendocrinas y vagales del eje intestino-cerebro, que pueden alterarse por cambios en la microbiota.

EL SEGUNDO CEREBRO

La microbiota es un reservorio de billones de bacterias, arqueas, virus y hongos que habitan en el intestino, considerado un órgano olvidado. Cumple funciones esenciales en crecimiento, regulación inmunitaria, barrera mucosa, nutrición y resistencia a la colonización. Se le denomina “segundo cerebro” por su papel en procesos como neurogénesis y mielinización, que influyen en el comportamiento y la cognición. La disbiosis intestinal puede alterar la comunicación bidireccional con el sistema nervioso central y generar afecciones como dolor crónico, estrés, ansiedad, depresión, autismo, Alzheimer y Parkinson.

El uso de antibióticos puede provocar disbiosis, alterar la homeostasis y aumentar el riesgo de depresión. La disminución de bacterias productoras de butirato, como Faecalibacterium, se asocia con el enriquecimiento de bacterias patógenas intestinales. Los pacientes deprimidos muestran menor abundancia de Bacillus, Proteus, E. faecalis y Sartorius, y mayor presencia de Actinomyces y Eggerthella.

La corrección de la microbiota intestinal anormal podría aliviar la depresión. Esto sugiere que focalizar la microbiota puede considerarse una terapia prometedora y manejable para este trastorno.

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