Letras de Poder Opinión Una crónica olvidada: Jesús Hernández
Opinión

Una crónica olvidada: Jesús Hernández

Por Jesús Hernández

Quienes tenemos la oportunidad de tomar un descanso en lugares alejados de la metrópoli e internados en la naturaleza nos es imposible no recordar la Carta del Gran Jefe Seattle, de la tribu de los Swamish, a Franklin Pierce presidente de los Estados Unidos de América pronunciada en enero de 1854. Aunque recientemente se ha declarado en algunos sitios que el jefe Seattle nunca pronunció esas palabras. Se dice, fueron escritas por un guionista en 1971 para una película sobre la contaminación y la difícil situación de la Tierra, llamada Home. Sin duda para ambientalistas y ecologistas estas palabras han sido el prólogo ideológico de la defensa de la naturaleza; cada día de la madre tierra, del agua o del medio ambiente nos recuerda, al menos nuestro lugar en la cadena evolutiva de la crisis climática que actualmente somos testigos.

Ficción o no, nos facilita ubicar y entender el contexto actual entre la sostenibilidad y el manejo holístico. El impacto ambiental antropogénico es producto de las propias decisiones de la humanidad en la búsqueda de su bienestar y felicidad, consensuadas o no, racionales o deliberadas.  Quizá más que la expresión poética de lo que un aborigen de una región en particular puede expresar del lugar que le ha dado todo para sobrevivir y nunca le había puesto un precio a ello, es una voz de nuestra conciencia la que nos hace recapacitar en nuestro idea añeja y algo vana sobre la diferencia entre valor y el costo de las cosas. Le hemos puesto un precio a todo, pero nos hemos olvidado de su valor.

Desde hace décadas, hablamos de compensación y remediación como formas de reparar el daño ambiental causado por actividades humanas. Si bien hemos ideado estrategias para mitigar el cambio climático, hemos hecho poco por adaptarnos activamente a sus efectos. ¿Acaso hemos tasado nuestra propia resiliencia? Ya contamos con modelos que estiman el valor económico de los ecosistemas. ¿Eso implica que hemos madurado en su cuidado? Pensemos: si presentáramos al jefe Seattle una oferta sustentada para comprar su tierra, ¿la aceptaría?

Jesús de los Reyes Hernández Caballero, perito federal. jesusdelosreyes@hotmail.com

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