Por José Luis Mastretta López
Más allá de cifras y operativos, lo que genera tranquilidad es la confianza en quienes protegen. Nuevo León ofrece un modelo que vale la pena observar.
Una de las áreas más complejas de la comunicación gubernamental es la relacionada con las políticas públicas de seguridad. En muchos casos, los asesores políticos recomiendan a los gobernantes evitar el tema, ante la dificultad de transmitir con eficacia los avances en seguridad ciudadana y, al mismo tiempo, generar tranquilidad.
El primer obstáculo radica en que una sociedad con bajos índices delictivos no siempre es percibida como segura por sus ciudadanos. En Chile, uno de los países más seguros de Latinoamérica, la percepción de seguridad es baja, mientras que, en Venezuela, con índices delictivos muy altos, buena parte de la población dice sentirse segura.
NO SIEMPRE REFLEJA REALIDAD
La forma en que se mide la percepción influye mucho: quién pregunta, cómo pregunta y a quién le pregunta. Una revisión de la literatura científica realizada por C. Hale (1996)* demostró que la percepción de seguridad depende en gran medida de condiciones personales. Por ejemplo, mujeres y adolescentes suelen sentirse más inseguros que hombres adultos, incluso en lugares con bajos índices de delitos contra esos grupos.
A ello se suma un fenómeno llamativo en la comunicación de acciones policiales: mientras más se habla de seguridad, aunque sea para informar de detenciones o programas preventivos, más crece la sensación de inseguridad. La paradoja es que la seguridad se percibe como un tema negativo, incluso cuando las noticias son positivas. Dicho de otro modo: mientras menos se habla del tema, mayor tranquilidad siente la gente.
Por esta razón, especialistas en comunicación sugieren dar más peso a los indicadores de confianza ciudadana en las instituciones policiales. Más que preguntar si alguien se siente seguro en su colonia, conviene indagar si confía en quienes tienen la tarea de protegerlo.
CONFIANZA, INDICADOR CLAVE
En Nuevo León destacan dos ejemplos: Fuerza Civil y el municipio de San Pedro. Este último ha encabezado, desde 2017, la mayoría de los ejercicios de percepción de seguridad que el INEGI realiza trimestralmente a través de la ENSU. San Pedro no solo aparece como el municipio con mayor percepción de seguridad, sino también como aquel donde la policía inspira más confianza y se considera más efectiva.
Fuerza Civil, por su parte, alcanzó el primer lugar nacional en la encuesta de junio, al consolidarse como la policía estatal en la que los ciudadanos confían más.
En ambos casos ha estado presente Gerardo Escamilla: primero como secretario de Seguridad en San Pedro durante los trienios de Miguel Treviño, y ahora como titular de Fuerza Civil, oficialmente llamada Secretaría de Seguridad Pública del Estado.
Sin restar mérito a la influencia de Mauricio Fernández en San Pedro, conviene observar cómo Escamilla ha llevado a las corporaciones que ha dirigido a ocupar los primeros lugares nacionales en percepción de confianza.
COORDINACIÓN EFECTIVA
Alejado de la estridencia y de la politiquería, ha proyectado profesionalismo, seriedad e institucionalidad. Ha sabido aprovechar el respaldo de sus superiores, Miguel Treviño antes y Samuel García ahora, para fortalecer a las policías bajo su mando, tanto en número de efectivos como en capacitación y equipamiento. Y lo más notable: ha logrado coordinarse con otras instancias de seguridad, desde fuerzas federales hasta policías municipales, por encima de rivalidades o fricciones partidistas. Cada vez que los medios le preguntan a qué atribuye los buenos resultados en Nuevo León, su respuesta es siempre la misma: la coordinación. No reparte culpas, comparte éxitos.
El caso deja una lección a los comunicadores políticos que suelen aconsejar a sus jefes recurrir a demostraciones de fuerza, declaraciones altisonantes o promesas espectaculares. Lo que hoy funciona mejor es la mesura, el profesionalismo y la capacidad de construir alianzas. Al final del día, la confianza se gana cumpliendo, no prometiendo.
*Hale, C. (1996). Fear of crime: A review of the literature. International Review of Victimology, 4(2), 79-150
José Luis Mastretta López es Doctor en Políticas Públicas, con Maestría en Mercadotecnia y Licenciatura en Comunicación, con 25 años de experiencia en comunicación de gobierno.

