Letras de Poder Opinión José Luis Mastretta: La generación Z y la danza de los viejitos  
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José Luis Mastretta: La generación Z y la danza de los viejitos  

Una sola vez en la vida hablé con Vicente Fox. Fue en un encuentro con empresarios regiomontanos que él buscaba sumar a un movimiento opositor rumbo al cierre del sexenio de López Obrador. En ese momento, el choque entre el gobierno y la sociedad civil estaba en su punto más álgido; eran semanas de marchas, reclamos y temores por las maniobras que buscaban reducir las capacidades del árbitro electoral. Fox y varios empresarios intentaban convertir ese malestar social en un contrapeso que frenara el avance de Morena.  

En esa mesa le hice una pregunta directa. Le recordé que su campaña del 2000 se sostenía en dos ideas sencillas: democracia y libertad económica. La propuesta era que México dejaría el subdesarrollo si se democratizaba y aprovechaba el Tratado de Libre Comercio. Pero 24 años después esas banderas estaban desgastadas. La democracia había perdido prestigio y el tratado ya ni siquiera existía como tal. Así que le pregunté: en este contexto, ¿qué le ofrece hoy su movimiento a los mexicanos? ¿Cuál es su proyecto de nación frente a un partido que se vuelve hegemónico? 

Su respuesta fue pragmática: primero unir a todas las fuerzas opositoras, ganar, quitarse el peso de Morena y después, ya veremos, construir un proyecto de país. Ese “ya veremos” me recordó una discusión de casi cien años atrás: José Vasconcelos y Manuel Gómez Morín debatían si lanzar o no una candidatura presidencial cuando el PNR (hoy PRI) se consolidaba como maquinaria hegemónica. Vasconcelos estaba urgido, temeroso de que el país cayera en un monolitismo irreversible; Gómez Morín decía que, sin estructura, sin presencia territorial ni propuesta seria, sería un acto inútil. No lograron acordar nada. Vasconcelos se lanzó y la historia terminó como todos sabemos: derrota total y siete décadas del PRI. 

POSTURA REACTIVA 

Casi un siglo después estamos repitiendo la escena. Empresarios de hoy están entrando a la política con el mismo impulso: impedir el avance del partido dominante. Pero, igual que Vasconcelos, lo hacen sin instituciones, sin narrativa, sin proyecto. La postura es reactiva: detener a Morena. Nada más. 

Cuando se les pregunta qué proponen, aparece un discurso nostálgico. Es como esa función de las computadoras que permite “restaurar sistema”: regresar al último punto en que todo funcionaba. Para estos líderes empresariales, ese punto parece estar entre 2001 y 2003, en el gobierno estatal de Fernando Canales. Quieren regresar a esos liderazgos, a ese modelo de gobierno, a esas discusiones sobre transparencia y profesionalización. Ese viaje al pasado puede encender algo en quienes vivieron la transición democrática, pero dice poco a quienes nacieron en el siglo XXI. 

LIBRO VIEJO Y ADULTOS MAYORES 

En la elección de 2027, la mayoría del electorado tendrá 30 años o menos. No vivieron la transición, no recuerdan a Canales y apenas tienen memoria de los gobiernos del PAN a nivel federal. Su marco de referencia es el último PRI y Morena, pero no conectan con ellos. El PRI les huele a libro viejo y Morena les habla desde una visión moldeada por adultos mayores que se resisten a cambiar, incluso en temas donde la evidencia es abrumadora: energía limpia, movilidad urbana, transición tecnológica. 

Solo Movimiento Ciudadano y algunos liderazgos independientes han tratado de acercarse a las causas que realmente mueven a la generación Z: feminismo, ecologismo, derechos de los animales, movilidad sustentable, urbanismo moderno. Pero incluso esas causas, aisladas, no bastan si no existe una alternativa completa, seria y articulada. 

El país está frente a una generación que no quiere el rumbo que lleva México, pero tampoco encuentra una opción que hable su idioma. Una generación que no busca regresar al pasado ni quiere oír que todo se resolverá con restaurar el sistema a versiones anteriores. Quiere futuro, no la danza de los viejitos. Y ese país, ese que los jóvenes ya exigen, todavía no tiene quien lo escriba. 

José Luis Mastretta López es doctor en Políticas Públicas, con Maestría en Mercadotecnia y Licenciatura en Comunicación, con 25 años de experiencia en comunicación de gobierno. 

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