Letras de Poder Opinión Guillermo A. Flores: ¿Hecha la ley… hecha la trampa?
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Guillermo A. Flores: ¿Hecha la ley… hecha la trampa?

La exclusión de estudiantes neurodivergentes evidencia raíces estructurales; urge aplicar leyes vigentes y transformar actitudes para garantizar equidad educativa.

Por Guillermo A. Flores Briseño

Como en muchos otros países, en México existe una cultura “legalista”, donde se promulgan leyes y marcos jurídicos que instituyen el derecho a la salud, al trabajo, a la educación, al transporte, entre otros, y en general a la no discriminación en su más amplia interpretación. Dichos ordenamientos jurídicos plasman tales derechos; sin embargo, están lejos de ser aplicados en la realidad social cotidiana. Por el contrario, la evidencia se encarga de desmentirlos.

Escuchemos y veamos las vivencias que en el sector educativo diariamente confrontan madres, padres y cuidadoras de menores neurodivergentes que expresan discapacidad, autismo u otro trastorno del neurodesarrollo, quienes, usando diferentes argumentos o excusas, son rechazados, excluidos o discriminados de su derecho a una educación en “condición de igualdad que los demás”. Desde mi perspectiva, existe una importante brecha alrededor de los sistemas políticos, sociales, culturales y económicos vigentes en México; particularmente dicha brecha está relacionada con la inexistencia de un sistema educativo incluyente y no discriminatorio.

La “cuantificación” de la exclusión y la discriminación (en todas sus manifestaciones) ha sido cuestionada en diversas publicaciones internacionales serias, argumentando, en el mejor de los casos, que dicha metodología ha permitido identificarlas y describirlas como un fenómeno que “existe y está presente”, más que entenderlas bajo una concepción dinámica, multidimensional, estructural y con profundas raíces políticas y de actitudes histórico-culturales heredadas.

Definitivamente, sin duda alguna, la segregación y la exclusión educativa conllevan a la discriminación y, por lo tanto, al no acceso al derecho a la educación. Esto, de alguna manera u otra, limita y destruye paulatinamente la cohesión y la dignidad de nuestro sistema social en todos sus niveles. A través del pleno y verdadero ejercicio de las leyes y normas en la materia, es necesario eliminar los límites institucionales que, fuera de la ley, manifiesta el sistema educativo mexicano, leyes que explícitamente sancionan la violación a dichos instrumentos vinculantes. Por lo tanto, es imperativo el rompimiento de los vínculos sociales generados por la discriminación en las instituciones educativas mexicanas… me uno a ello.

La exclusión y la discriminación en todas sus manifestaciones sociales representan un proceso estructural acumulativo, progresivo y multidimensional del pasado y el presente, que separa, minimiza e invisibiliza al ser humano. ¿Cuáles son sus causas? ¿Dichas causas se resuelven con la aparición de nuevas leyes? Históricamente sé bien que no es así… veremos y diremos sin caer en la trampa.

Dr. Rodolfo Guillermo A. Flores Briseño, Ph.D. / Trastornos del Espectro Autista /Tel. 818-254-3067 / Email gfloresb@yahoo.com

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