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De cárteles a terroristas

El cambio de clasificación tiene efectos en las relaciones bilaterales de seguridad, de comercio, inversión extranjera y la migración en los países que se aplica.

Por Nohemí López

El que el gobierno de Estados Unidos clasifique a los cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas abriría un escenario de profundas consecuencias para México. La medida no solo afectaría la relación bilateral en materia de seguridad, sino que también podría impactar el comercio, la inversión extranjera y la estrategia de combate a la delincuencia en territorio mexicano. En este contexto, los estados fronterizos como Nuevo León tendrían un papel clave en la gestión de los efectos de esta política.

UN NUEVO FRENTE

Según Teresa Martínez, profesora investigadora de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tec de Monterrey, este movimiento es “mucho más una narrativa específica” que Donald Trump está utilizando “para poder tener margen de negociación con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en asuntos clave como la migración y el tráfico de fentanilo”.

Desde la perspectiva estadounidense, esta clasificación ampliaría las facultades de intervención en territorio mexicano, permitiendo el despliegue de agentes de inteligencia y endureciendo las sanciones contra individuos y empresas con presuntos vínculos con estos grupos. México, por su parte, enfrentaría un mayor escrutinio internacional y presión para militarizar su lucha contra el crimen organizado.

CONSECUENCIAS

Uno de los efectos inmediatos sería la incertidumbre en el sector empresarial. En Estados Unidos, cualquier empresa vinculada, directa o indirectamente, con una organización terrorista puede enfrentar sanciones severas. Esto obligaría a las compañías norteamericanas con operaciones en México a reforzar sus controles para evitar cualquier relación accidental con negocios asociados al crimen organizado.

“Es importante entender que las organizaciones criminales están profundamente imbricadas en las dinámicas sociales y económicas. Pueden tener socios, proveedores y clientes en el mundo empresarial. A esto se le llama configuraciones político-criminales o económico-político-criminales”.

En un nivel menos evidente, estas organizaciones podrían operar empresas “legales” como restaurantes, salones de belleza o negocios de lavado de dinero. Este panorama generaría mayor cautela entre empresarios estadounidenses a la hora de invertir en México, lo que podría afectar especialmente a la mediana empresa.

LOS ESTADOS

Para estados como Nuevo León, esta clasificación representaría un cambio en su estrategia de seguridad y desarrollo económico. Con una economía altamente integrada con el mercado estadounidense, la entidad podría enfrentar mayores trabas para atraer inversión extranjera si se percibe como una región de alto riesgo.

“(Los estados fronterizos) van a tener que ser más capaces de desarrollar condiciones para administrar mejor las migraciones que se van a quedar en la frontera. Los migrantes nunca se quieren quedar en territorio mexicano. El ejemplo de eso son los haitianos en Tijuana, que en cuanto se abrió un poco la frontera, salieron a Estados Unidos”.

Martínez advierte que Nuevo León podría recibir un mayor flujo de migrantes en espera de cruzar la frontera, lo que demandaría un fortalecimiento en la infraestructura migratoria.

“Sin embargo, los estados que fortalecen sus instituciones tienen margen de maniobra para contener los efectos de estas organizaciones, particularmente la violencia, sin necesidad de depender exclusivamente de la presencia de la Guardia Nacional”.

En cuanto a las estrategias de seguridad, la especialista señala que

“el control de confianza podría no ser una mala idea, pero hoy no tenemos mucha evidencia de que efectivamente haya hecho una diferencia en términos de reducir la corrupción en las policías. Entonces, si no es el control de confianza, algo más tendrían que establecer”.

¿COOPERACIÓN O CONFRONTACIÓN?

Según Martínez, la relación entre México y Estados Unidos en temas de seguridad nunca ha sido sencilla. La cooperación entre agencias ha estado marcada por la desconfianza mutua y diferencias en prioridades. Mientras que para Washington el fentanilo es el principal problema, en México la crisis de desapariciones y extorsiones representa una preocupación más urgente.

“Ha habido históricamente diferentes formas de cooperación, a veces más explícitas, a veces más implícitas, siempre llenas y envueltas en desconfianza mutua”.

De manera paradójica, Martínez menciona que

“uno de los momentos en el que hubo más cooperación y más confianza, sobre todo en los mandos que operaban las políticas de cooperación mutua, fue en las épocas de Genaro García Luna”.

El gobierno de Claudia Sheinbaum tendrá que definir hasta qué punto está dispuesto a ceder ante la presión de Estados Unidos y qué condiciones buscará establecer para proteger los intereses nacionales. El escenario político y económico podría cambiar drásticamente dependiendo de las decisiones que se tomen en los próximos meses.

En la lista de EU

Organizaciones designadas por el Departamento de Estado de EU como organizaciones terroristas.

-Abu Sayyaf Group (ASG): Activo en Filipinas.
-Al-Qaeda: Operando a nivel mundial, con presencia en Afganistán, Pakistán y Arabia Saudita.
-Hamas: Activo en los territorios palestinos.
-Hezbolá: Con base en Líbano.
-Ejército de Liberación Nacional: Operando en Colombia.
-Sendero Luminoso: Activo en Perú.

Los costos

Gasto de EU en Defensa y Seguridad Nacional

  • Presupuesto del Departamento de Defensa (2005): 401 mil 700 millones de dólares, un aumento del 35% desde 2001.

Inversión en la Lucha contra el Narcotráfico

  • Presupuesto antinarcóticos anual: 17 MIL 400 millones de dólares, 11.6% del valor estimado del mercado de drogas en EE. UU. (150,000 millones de dólares).
  • Presupuesto de la DEA (2024): 3,282 millones de dólares, con un aumento en fondos para operaciones cibernéticas dirigidas contra el Cártel de Sinaloa y el CJNG.

Reducción de la Demanda de Drogas

  • Gasto en programas de prevención y tratamiento (2011): Más de 10,000 millones de dólares.
  • Gasto en programas internacionales de control de narcóticos (2011): 2,400 millones de dólares.

Fuente: Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas, EU (ONDCP)

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